
Si pensamos en lo deshumanizado que está nuestro mundo, el pasado pesa, el futuro es incierto, y el presente sufriente.
¿Cómo hacer para no caer presos de la ilusión del tiempo?
Si volcamos nuestro ser en la humanización del mundo, el pasado es una enseñanza, el presente una oportunidad, y el futuro una esperanza.
Humanistas de todos los tiempos impulsaron el cambio de la humanidad, legándonos su vocación humanizadora, que se tiñó inevitablemente de torpezas y aciertos.
Los humanistas de hoy tomamos el relevo asumiendo nuestras propios errores, pero reivindicando también nuestros aciertos, pues son ambos lados de la moneda los que nos permiten seguir humanizándonos.
Una nueva sensibilidad se abre paso: la que busca la luz y no las sombras, la que busca el aprendizaje y no la culpa, la que busca la alegría y no la desesperanza, la que busca en el corazón y no en los libros, la que nos permite rescatar de todo una enseñanza, para conducirnos a la libertad y a la liberación del sufrimiento.
Humanistas de diversas latitudes y corrientes se buscan y se encuentran. Se expresan en un mundo hoy más comunicado que nunca, y sin embargo aún muy individualista.
Dibujan y recortan sus sueños y los pegan en los muros de la incomunicación, para derribar toda frontera y dar a luz una nueva realidad.
Realidad que ya no es utopía, sino que aflora poquito a poco a través de sus actos, cada vez más unitivos, aprendiendo cada día a conjugar en un mismo latido lo que piensan, hacen y sienten.
Humanistas del mundo: Aquí y ahora se hace imprescindible alzar nuestras voces y dejarlas impresas para que ningún viento nihilista se las lleve.
Aquí y ahora, estás invitado a volcar en este blog la expresión de tu sentimiento más profundamente humanista.
¿Cómo hacer para no caer presos de la ilusión del tiempo?
Si volcamos nuestro ser en la humanización del mundo, el pasado es una enseñanza, el presente una oportunidad, y el futuro una esperanza.
Humanistas de todos los tiempos impulsaron el cambio de la humanidad, legándonos su vocación humanizadora, que se tiñó inevitablemente de torpezas y aciertos.
Los humanistas de hoy tomamos el relevo asumiendo nuestras propios errores, pero reivindicando también nuestros aciertos, pues son ambos lados de la moneda los que nos permiten seguir humanizándonos.
Una nueva sensibilidad se abre paso: la que busca la luz y no las sombras, la que busca el aprendizaje y no la culpa, la que busca la alegría y no la desesperanza, la que busca en el corazón y no en los libros, la que nos permite rescatar de todo una enseñanza, para conducirnos a la libertad y a la liberación del sufrimiento.
Humanistas de diversas latitudes y corrientes se buscan y se encuentran. Se expresan en un mundo hoy más comunicado que nunca, y sin embargo aún muy individualista.
Dibujan y recortan sus sueños y los pegan en los muros de la incomunicación, para derribar toda frontera y dar a luz una nueva realidad.
Realidad que ya no es utopía, sino que aflora poquito a poco a través de sus actos, cada vez más unitivos, aprendiendo cada día a conjugar en un mismo latido lo que piensan, hacen y sienten.
Humanistas del mundo: Aquí y ahora se hace imprescindible alzar nuestras voces y dejarlas impresas para que ningún viento nihilista se las lleve.
Aquí y ahora, estás invitado a volcar en este blog la expresión de tu sentimiento más profundamente humanista.

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